Luis Alberto Comba
Tributarista
La política sigue intentando resolver los problemas del país a su manera. Buscando nuevos ingresos y nunca atacando el verdadero problema, los gastos desmedidos de un sector público que no para de crecer.
El Estado, como cualquier familia, no puede gastar más de sus ingresos, por lo menos no de una manera permanente y sostenida en el tiempo. Si los gastos exceden consuetudinariamente a los ingresos, se produce un déficit fiscal, que termina -en Argentina- financiándose con emisión monetaria, que -al final- desemboca en un proceso de inflación que nunca acaba.
Martín Guzmán: "El proyecto de renta inesperada no le llega a ninguna pyme"En vez de ajustar el gasto público, los políticos siguen intentando generar mas ingresos. Para ello “recurren” a un sector privado que cada vez es más pequeño, lo que agrava el problema. Los fondos que permiten al estado afrontar sus erogaciones, vienen del sector privado, único generador de riqueza. Si este sector se achica, se reducen cada vez más las posibilidades de que la economía crezca, el estado recaude más impuestos y el empleo genuino aumente.
Renta Inesperada: "Este Gobierno lo único que hace es crear nuevos impuestos", dijo LousteauSi observamos los niveles de empleo vemos que el único que crece sostenidamente es el empleo público. Y si analizamos los promedios de remuneración del sector privado y público, observamos que este último está muy por encima de aquel.
Pero hasta cuando puede el sector privado seguir soportando la carga tributaria que crece sin parar. Y acá hablamos de nación, provincias y municipios. Todos participan de este mal. Pareciera que “solo se detendrán cuando definitivamente el sector privado muera”.
Ingresó al Congreso el proyecto de ley de renta inesperada: cuáles son los puntos centralesHoy la presión tributaria afecta sustancialmente a todo el sector privado y las PyME son un preciado foco de recaudación. Muchas de ellas no pueden sostener la carga fiscal y terminan cerrando definitivamente sus puertas. Lo que genera menos recaudación y menos empleo.
En economía ya se estudió que el aumento sostenido de los impuestos no necesariamente genera más recaudación. La famosa “curva de Laffer” señala que hay una carga fiscal tope que maximiza los ingresos fiscales, pero a partir de seguir subiendo esta carga, se comienza con un deterioro de la recaudación. Es decir, aumentar los impuestos hasta llega a ser contraproducente para lograr mejores niveles de recaudación.
¿Y cuál es la solución? Ajustar las erogaciones absurdas de nuestro Estado. En los últimos años -décadas puede decirse- nunca la política se sentó a discutir como bajar las erogaciones para que el déficit fiscal se elimine. Y se sigue con una inercia de gastos que se mantiene porque los presupuestos se van ajustando anualmente sin mayores análisis.
Y así podemos observar que en un país donde casi la mitad de la población es pobre, se pueden seguir gastando sumas millonarias en adquisición de plantas para adornar ministerios (y esto es solo un ejemplo a los fines de que pueda entenderse lo que se señala). Y hasta es necesario que ni siquiera se conozca el nivel de erogaciones. Por eso la reticencia de algunas provincias a aprobar una ley de acceso a la información pública (Tucumán es una de ellas, a pesar de las permanentes promesas en época eleccionarias que se hace al respecto).
Pero claramente esta solución requiere un compromiso de la política que claramente no muestra. Salvo los suicidas, nadie se mata a si mismo. La clase política nunca dará este debate.